¿Es ella capaz de hablar con claridad con esos chirimbolos en la boca? Seguramente, se sentiría más a gusto con chicos de su edad y
con quienes aprecian este tipo de espectáculos. Por otro lado, si en un rincón una peluquera se ocupa solamente de las mujeres más
maduras, el mismo problema ocurrirá en el lado opuesto. Mírala bien y fíjate si crea el tipo de estilo que buscas. ¿Qué representan
sus cabellos para ti? ¿Lleva un estilo que te gustaría para ti misma? Mientras trabajan las estilistas, ¿parecen seguras de lo que
hacen, demasiado seguras o nada seguras? ¿Cómo se verá su peinado una vez que abandonen la peluquería?
Mira, observa y escucha.
¿Qué reputación tiene esta peluquería? ¿Qué reputación tienen los estilistas que trabajan en ella? ¿Son profesionales y respetuosos?
Cuando los veas trabajar, fíjate si limpian los cepillos y los ruleros, o si los reutilizan directamente con los siguientes clientes.
¿Barren rápido los cabellos que se han caído al suelo o esperan a tener un momento de tranquilidad después de que se han ido varios
clientes? ¿Están a la vista sus licencias profesionales? Todas estas cuestiones deben ser tenidas en cuenta. Tienes que preguntarte
qué consideras importante en un estilista.
Desafortunadamente, en el momento en que eres una joven diplomada de la escuela de peluquería, el público ve la falta de experiencia
como una falta de conocimiento. Eso no es necesariamente cierto, si el o la estilista sale de una escuela reconocida y se toma su
trabajo en serio. De hecho, los/as jóvenes diplomados/as conocen a menudo las últimas técnicas de cortes y de coloraciones que deberían
ser un modelo para los demás estilistas del salón. El problema es el mismo en lo que respecta a los peluqueros y las peluqueras de más
edad. El público los juzga por su apariencia sin tener en cuenta su inmensa experiencia. Los estilistas de más edad que han seguido las
últimas tendencias en materia de cortes y de coloraciones son unas verdaderas perlas raras.
¿Cuánto estarías dispuesta a pagar por un corte? A menudo, si el precio es elevado, lo que pagas es la buena reputación y la
experiencia. Un precio justo por un trabajo serio.
Algunas veces, pides un estilo de moda, pero te das cuenta muy tarde de que no te queda bien. La estilista era buena y tu cabello
excelente, pero te has quedado horrorizada al ver el poco pelo que te ha dejado en la cabeza. Sales de la peluquería llorando y
sintiendo que jamás vas a recuperarlo. Los demás tal vez adoren tu nuevo look, pero tú, en cambio, no te haces a la idea, sobre todo
por culpa de la falta de cabello. Estabas acostumbrada a tu larga melena y ella desapareció de un tijeretazo.
¿Cómo puedes evitar que esto vuelva a pasar? Primero, no sigas las tendencias. El hecho de que estos estilos diferentes sean todos una
novedad no implica que estén hechos para ti. Si estás cansada de llevar el mismo estilo de siempre, ve cambiándolo de a poco, no de
golpe. Coméntale eso a tu estilista y pídele su opinión. Pregúntale si puedes comenzar este pequeño cambio de estilo que tienes en mente.
Poco a poco, el volumen se nota. Tal vez tu personalidad no se adapta a un cambio rápido, quizás estás acostumbrada a tus largos y
gruesos mechones que te llegaban hasta los hombros. Pasar de un estilo largo a uno corto en menos de treinta minutos puede llegar a
ser una experiencia traumática. Ahórrate este estrés.
Date cuenta, a su vez, de una cosa: al envejecer, nuestro cabello largo y tirante por los lados de nuestro rostro no mejora nuestra
mirada, pero la desvía hacia la parte de abajo. Echarlo hacia atrás y llevarlo como lo llevabas cuando eras estudiante ya no te queda
bien. Ahora cada músculo o cada rasgo deteriorado se ponen en evidencia. Un cambio puede no ser tan fastidioso si se hace
progresivamente. ¡Estoy segura de que puedes hacerlo!