Desde el cabello lacio hasta el ondulado y el de aquellos tipos intermedios entre ambos, millones de personas cada año buscan
cambiar la textura y los patrones de las ondas de su cabello. Para ello existen algunas reglas que deben recordarse y algunos mitos
que conviene dilucidar. Por ello tratemos el tema de la permanente y el cabello.
Cabello 101:
Tu cabello esta constituido por proteínas. Cada hebra tiene una corteza hacia el medio.
La corteza está constituida a su vez por cadenas de proteínas extendidas a lo largo del cabello. Dichas proteínas llamadas cadenas
de poli peptídico se encuentran unidas por lazos de péptido que le dan fuerza al cabello.
Alrededor de la corteza se encuentra la médula, nuevamente constituida por fibras
proteicas que contienen el pigmento que da color al cabello. Aquí se encuentran también los enlaces laterales del cabello, que
contiene los distintos patrones de cabello de cada uno. Existen tres tipos de enlaces laterales: el enlace de sal, el enlace de
hidrógeno y el de bisulfuro. Los de sal e hidrógeno son más débiles que el de bisulfuro, pero son mayores en cantidad y en general
cada uno de los tipos de enlace constituye un tercio de la fuerza de un mechón de cabello. Los enlaces de bisulfuro son los que se
alteran al realizarse la permanente.
La corteza y la médula están revestidas por una funda protectora conocida como la
cutícula. La cutícula se encuentra compuesta por pequeñas cubiertas de keratina (la misma sustancia de la que están hechas las uñas
de las manos y de los pies). La cutícula protege el cabello de los efectos dañinos del medio ambiente. Algunas personas tienen el
cabello con cutículas muy cerradas, mientras otras la tienen ligeramente levantada. La disposición de la cutícula del cabello
determina cuan rápidamente el cabello absorbe la humedad y cuan frisado el cabello luce.
Rizando el cabello:
Cambiamos el patrón de nuestro cabello rizándolo, generalmente con ruleros de algún tipo.
Estos cambios se dan porque alteramos los enlaces o cadenas laterales del cabello. Las cadenas de sal y el hidrógeno mencionados
anteriormente se rompen fácilmente al contacto con el agua y la humedad, por ello se explica cómo mojando el cabello, rizándolo con
ruleros y dejándolo secar -o utilizando una pinza que rice- podemos ondularlo. Cuando la humedad se enfría y el cabello se seca,
las cadenas de sal e hidrógeno se recuperan. La ondulación que obtendrás sólo durará hasta la siguiente ocasión en que tengas
nuevamente el pelo mojado. Cepillos que funcionan con calor y planchas de cabello funcionan de la misma manera al alisar el cabello.
La permanente:
El proceso que llamamos olas permanente utiliza productos químicos para romper y alterar
las cadenas de sulfuro del cabello. Cuando el cabello se lava y se enrolla alrededor de una especie de varilla (el tamaño de la
vara se utiliza para determinar el tamaño del rizo), definimos con esta la forma que queremos que tome. Luego se aplica una loción
de base alcalina (el tioglicolate de amonio es la más conocida en los tratamientos de hoy en día), levantamos la capa de la cutícula
y rompemos la cadena de bisulfuro.
Después de que la loción ha tenido efecto, ha sido enjuagada y secada para remover el
exceso de agua, se aplica un neutralizador. El neutralizador es lo que altera las cadenas de bisulfuro y crea un nuevo tipo de
ondulación. Ésta es también la etapa donde más se daña el cabello y por ello debe ser realizada y vigilada con atención.