El niño o la niña puede elegir la silla en la que quiera sentarse, la cual puede parecerse a un
coche de carreras, a una moto, a un caballo o a otro animal, o a un trono de princesa que se acompaña con un espejo de princesa desde
donde la niña puede mirar al peluquero realizando su tarea. Los niños también pueden elegir su delantal, que puede tener distintas
formas divertidas. Los colores de la decoración también están pensados para atraer a los niños y para hacer que la visita a la
peluquería sea más agradable. Y, si se establece una verdadera complicidad entre tu pequeño y su peluquero o peluquera, la próxima
vez que sea necesario cortarle el pelo, el niño no se quejará. Sin embargo, y a pesar de todo, la actitud de tu pequeño puede variar de una vez a la otra.
Para evitar las decepciones, fíjate en la hora de la próxima cita de tu niño. Un chico que está acostumbrado a dormir la siesta después
de comer no será receptivo si tiene que ir a la peluquería a las 15h. Del mismo modo, tampoco será bueno pedir la cita en un horario
cercano al momento de la comida. Y, por supuesto, tampoco funcionará bien llevarlo a la peluquería a la hora en que esté más activo.
Puedes preparar a tu niño llevándolo a la peluquería cuando tengas que cortarte tú el cabello pero, por supuesto, siempre que la visita
no sea demasiado larga. O, si no, haciendo de cuenta que pasas por casualidad delante de la peluquería, improvisa una visita. Otra
buena idea es llevar una bebida y una golosina a la peluquería.
Al buscar un buen peluquero o una buena peluquera infantil, no dudes en pedir consejos a la gente de tu entorno. Los demás padres serán
capaces de decirte qué profesional es especialmente competente con los niños y hace los mejores cortes para ellos. No dudes tampoco a
pagar un poco más por un buen corte, antes que pagar menos en un lugar en donde el niño no esté a gusto. Si tu niño se relaciona bien
con determinados estilistas, no cambies de peluquería y sigue llevándolo a cortarse el pelo con esa persona, pues eso le dará una
sensación de seguridad y de estabilidad. Si la experiencia es mala siempre y no cambia, hoy en día hay peluqueros que van a domicilio.
De este modo, tu niño estará en un entorno familiar cuando le cortan el pelo. Si buscas en Internet “peluquero infantil” y luego
“domicilio”, seguramente encontrarás uno en tu localidad.
Si notas que el niño está tenso y nervioso, tranquilízalo y explícale con calma, con una actitud positiva y con palabras comprensibles
para él, lo que va a pasar y cómo va a terminar el proceso. Pero, obviamente, no lo hagas si no hay ninguna necesidad, no interfieras
en el caso en que tu niño esté concentrado y el corte se esté desarrollando bien. Demuestra tu paciencia y tu comprensión si las cosas
no marchan como deberían, y tampoco halagues demasiado a tu niño para motivarlo, aunque todo vaya bien. En fin, los nervios y la
tensión de los padres no ayudarán en absoluto a crear una sensación de seguridad ni esta vez ni cuando se acerque la próxima cita.
Si todo ha ido bien, especialmente las primeras veces, o si ves que tu niño ha sido muy valiente, siempre es bueno darle una pequeña
recompensa pero, en el caso contrario, no lo regañes, pues eso no hará más que dar una imagen más negativa de su paso por la peluquería.